sábado, 14 de marzo de 2009


-Dormía, bajo el resguardo de tu presencia. Abrí los ojos, y mi cuerpo y alma habían sido trasladados a un espacio en donde las hadas cobraban vida, donde los duendes te cautivaban con sus intrigantes relatos, donde los sapos, esperaban ansiosamente a la bella princesa que con un beso los convierta en leales príncipes. Allí, en ese extraño lugar en donde las historias de amor, esperaban y conseguían ansiosamente su final feliz, donde los malos personajes eran castigados y los enamorados vivían felices para siempre. Allí me encontraba, perdida en un cuento real, de princesa en un reino lejano. De repente absorta, despierto de mi sueño: a mi lado ya no estás, a mi lado nunca estuviste. Fuiste parte del sueño, fuiste parte de las fantasías que siempre anhele. Me enseñaste a amar, me enseñaste a confiar, pero nunca me enseñaste a como hacer, al despertar, para poder continuar sin ti. Te esfumaste por arte de magia, frente a una nube de desconcierto que separa los sueños de la realidad. La princesa vive perdida en un sueño: la princesa está perdida en un cuento real.



Seguramente la vieron pasar, ocultando tras su sonrisa la pena que sabe llevar.

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